domingo, 2 de diciembre de 2018

No sabes.

Tú no sabes que me he acostado cada noche echando en falta tu calor,
Que me he embriagado tratando de ahuyentar tu recuerdo con algún que otro licor.
Y si el futuro es incierto dímelo, pues el pasado me ha callado en cada intento de recuperar tu voz.
Y si el destino es solo sombra, hielo o incluso ficción, he expulsado todos mis demonios solo por hacerte hueco en este rincón.
Tú no sabes que he compartido mil silencios por las calles con el triste sonido de ese acordeón,
Que me he encerrado entre los escombros de tanta espera al sí o al no.
Y si encontrase la manera de atarte a mí, te dejaría volar libre porque jamás escogerías instalar tu nido aquí.
Y si algún día te desviases de tu camino para verme así, trataría de no mencionar ni un solo instante todo lo que hice a un lado para permanecer junto a ti.
Y es que tú no sabes que escondi todos mis otoños para regalarte una primavera,


Tú no sabes todo el esfuerzo que ello conlleva, no sabes que a pesar de tanto añoro, a pesar de que de no quererte querer te termine queriendo, a pesar de tantos aciertos y errores, una y mil veces, renunciaría a ti si eso hiciera que para ti vivir mereciera la pena.

viernes, 9 de noviembre de 2018

Tan sólo.

Tan sólo hubiera querido saber
si fue todo un juego, si me escogiste perder.
Tan sólo hubiera deseado entender
por qué me dejaste perdida, en un laberinto sin salida, entre la oscura neblina y alzando la mirada hacia un cielo gris.
Tan sólo hubiera pedido ver
por un último instante tu rostro en la penumbra, tus labios susurrando te quiero por última vez.
Si no te hubieras vestido y cerrado la puerta, si hubieses echado un último instante la vista atrás, sabrías que te esperé cada noche con una bufanda en la entrada por si cuando el invierno llegase y te calase los huesos decidieras regresar.
Y sé que no es bueno, que no me debería arrastrar. Sé que me perdí a mí misma por reclamar tu compañía, por fingir que era bien como me sentía y, de este modo, nunca más hacerte llorar.
Sé que siempre fui una estúpida que tan solo escribe, que siempre calla, que siempre guarda en silencio toda mi verdad en el pecho, que nunca extiende las cartas sobre la mesa porque ni tan si quiera tiene la ambición de ganar.
Sé que me herí a mi misma tantas veces por anteponer tu bienestar al mío, nuestro futuro al que había escogido, y que no fuiste tú, si no mi propia decisión.
Sé que no puedo continuar este camino, sé que debo frenar el coche y abrir la puerta, sé que debo encogerme y esperar en la cuneta, sé que es peligroso el arcén.
Sé que no debo aferrarme a recuerdos del pasado, que debo abrazar el presente, besar al futuro, despedirme del ayer. Pero te sorprendería saber cuántas noches te he pensado, cuántas madrugadas te he imaginado despertando bajo mis sábanas por última vez.
Sé que sólo soy el punto y aparte de mis epílogos, el relato de una historia en alguna barra de un bar. Sé que no he sido para nadie lo que espera, cuando me mira a los ojos, encontrar.

Sé que he huido de tantas primaveras que no es extraño que el propio otoño me logre, tantas veces, alcanzar.

jueves, 8 de noviembre de 2018

Es a ti.

Nunca sabrás cuánto te quiero, cuánto necesito de ti,
todo lo que te escribiría si me dijeses que sí.
Cuánto he llegado a temblar cada vez que tu piel roza la mía, cuánto he llegado a sentir cuando me doy cuenta de que ya se nos escapa la luz del día.
Quisiera ser honesta con todo cuanto mi corazón ha callado. Y es que acallando a mis sentidos lamento admitir que nunca nadie me ha ganado. 
Tú que sólo traes luz cada vez que el mundo se tiñe de gris y a mi mente la invaden las tinieblas. Tú que has sido siempre quien extendió su mano para mí cuando mis fantasmas acechaban. Y yo que no pude cumplir. Y yo que entregué todo cuanto tenía a cualquiera antes que a ti.


Hoy he reparado en que no importa si comprendes mis palabras o no, si me las apaño con mi camino a la cordura o si decido huir. Porque vas a estar esperando, sea como sea, pase lo que pase, justo ahí. Y no me importa tanto tenerte como saber, simplemente, que existes junto a mí.

Como cada año, ha sido Octubre (quien acabó conmigo.)

Ojala Octubre me hubiese matado cuando tuvo mi vida entre sus dedos y decidió dejarme aquí plantada más muerta que viva pero más despierta que dormida.

jueves, 25 de octubre de 2018

Old.

Eres tú quien me acompaña en mis días oscuros aunque sea con él con quien finalmente apague la luz.
No lo sé, quizás no importe tanto, pero dibujar tu rostro en el suyo no te traerá aquí

10.5

Es probable que ni tan si quiera tú desees ser quien se enrede en mis brazos, pero ¿no es cierto, acaso, que me guardas tus silencios y amainas mis tormentas hasta que se apaga mi voz?
No lo sé y, ya sabemos que quizás no importe tanto, pero nunca escogí ser una opción.
Hoy me he puesto el vestido rosa que llevaba el día en que te conocí, aunque ni si quiera pudieras verlo.
Porque cómo le explico al mundo que cuando me pongo guapa es para ti aunque no me puedas ver,
Que todas las horas junto a ti jamás serían perdidas, por poco que podamos hacer.
Que no me importaría traicionar a mis sentidos, si a cambio te pudiera tener.
Que has condicionado mis principios, aunque no desprecies mi manera de ser.

Y es que sólo espero que algún día te veas como yo te veo, me veas como yo te veo.

8.

Déjame quedarme un poco más aquí, tan solo hasta que sea inevitable ir. Déjame fingir que no sé nada, qué no sé quien te espera al otro lado de la puerta, quién duerme en el otro extremo de la almohada. Déjame creer que mis palabras sirven de algo, al menos a veces. Que mis labios te curan, mis manos te calman. Déjame engañarme a mí misma, estar ahí para ti, déjame luchar una última vez, no importa cuanto tarde en recuperarme de esta batalla.