domingo, 29 de mayo de 2016

1.

Eres la última calada al cigarrillo antes de que llegue el bus, el beso en el andén alguna tarde de verano, los últimos versos de Pablo Neruda, los textos más reivindicativos de Eduardo Galeano.
Anochece bajo mis pestañas y tan solo sueño con tus manos, frenéticas, sobre mi piel de madrugada.
Qué puedo decir de esta vorágine de recuerdos, de emociones, de palabras. Del vértigo de cada breve mirada.
Te quiero libre, te amo persiguiendo pequeñas ilusiones, emocionándote cerca, lejos, dondequiera que vayas. Y te sueño besándome a mi como abrazado a una guitarra.

jueves, 5 de mayo de 2016

Cuando llegue el alba.

Puedes decírmelo ahora. Porque mañana ya no estaré aquí. No importa cuál sea el veredicto. Cuando llegue el alba, ya no me tendrás junto a ti.
Probablemente habré errado en busca de otros brazos, de consuelo, de simpatía, evadiendo el rechazo.
Cuando se haga de día habré cambiado la pasión por ternura y haré mi patria de sus labios.
Así que apura el tiempo que nos queda, improvisa, no te preocupes por la estructura.
Porque cuando llegue el alba ya no estaré aquí. Ni permanecerán mis ojeras, mi mirada empañada, mi emborronado carmín.
Y puede que esta nómada encuentre su hogar en unas ideas, una risa, una piel. Y puede que le escriba unos versos a alguien que los sepa leer.
Así que confiésame ahora todo lo que te hubiese gustado entender.

martes, 22 de marzo de 2016

Cuerpos.

Solo soy un cuerpo desnudo postrado sobre tu cama, un cuerpo desnudo a finales de invierno que ya no tiene frío porque no está solo y porque está a punto de comenzar la primavera.
Pero lo triste es que tan sólo somos dos cuerpos. Dos cuerpos que se aman, que se cuidan, que se acarician, se rinden tanto al cariño como a la pasión, y se consumen en el fuego de cualquier tentación. Pero dos cuerpos, al fin y al cabo. Y es que a mi me gusta que, de vez en cuando, se rocen las mentes y los corazones.
Sí, eres un cuerpo. Un cuerpo que le pide al mío que se quede, que olvide a los demás, al tiempo y al odio. Que ame, que cuente, que sueñe, que se entregue a él.
Pero mi cuerpo no es independiente. Y no puede cumplir con tantas misiones si la cabeza no lo aprueba. Y este es el caso.

lunes, 14 de marzo de 2016

Autodestrucción 4.

Huelo a humo, a alcohol, a fracaso. A promesas olvidadas y sueños que quedaron por cumplir. Que se extraviaron, se marchitaron, declinaron todas mis proposiciones.
Huelo a tantas cosas que simbolizan derrota, y eso me aterra, me atormenta. El pasado me persigue; el futuro me tiende una soga. Y no sé olvidar. Y no sé cómo afrontar los designios del azar, de la suerte.
De cuando en cuando salgo a buscarte, esperanza. De bar en bar, de copa en copa. Me inyecto besos amargos en vena, me chuto algunos versos y caigo rendida y semi inconsciente en esta cama, para despertar herida de los pies al alma cada mañana. Y leo a Erich Fromm y planeo rendirme. Porque me he convertido en lo que más detestaba.
A veces me pregunto cómo escapar de la madrugada, de la luz que me ciega, que me recuerda que sigo viva, aunque no lo creas, aunque haya perdido el rumbo. Pues aún me quedan fuerzas, y unas piernas que no saben hacia dónde caminar pero odian quedarse quietas.
Creo que he olvidado el sentido, que alguien ha apagado el motor, que me ha robado el aliento. Que han decidido, machete en mano, cortar los hilos que me unen a mi yo pasado, a sus objetivos, a sus ansias y anhelos. Pero, repito, aún me quedan fuerzas. Y te estoy buscando, esperanza, aunque te resistas, aunque te escondas. Aunque a veces mienta y comente que estoy a tres cervezas de olvidarte, que puedo sola, que no necesito guía. Y es así. Pero sólo tú tienes las respuestas a mis preguntas, unas preguntas que yo misma he olvidado.

Restos.

He repetido tantas veces tu nombre que ya suena absurdo en mi boca.
No quiero que nos recorten en tiempo, en amor, en caricias, en pasión.
Me siento tan estúpida pensándote ensimismada. Me siento tan idiota escribiéndote en un estilo que a mi misma me empalaga.
Pero no quiero cortar las flores, aunque no sean árboles y, por tanto, no den frutos. Al menos son hermosas.

domingo, 28 de febrero de 2016

Amor libre.

Quiero amar. Pero amar al mundo en general, sin limitarme. Amar la vida, sin sentirme obligada a ello, sin prometer hacerlo eternamente, sin cadenas. Amar con pasión, con ganas, con devoción. Pero sin perder el más mínimo ápice de razón en mi corazón, donde se encuentran gran cantidad de neuronas.
Me soltaré la melena, liberaré mis muñecas, desplegaré mis alas y mi miocardio latirá, y sentirá, y besará almas sin límites, sin miedos, con ansia y paciencia, con caos y orden, con miedo y alivio. Con sueños. Pero más despierto que nunca.

lunes, 4 de enero de 2016

Invisibles grilletes.

Porque ya no me siento tan libre cuando escribo. Por los lastres, las cadenas.
Porque se espera más de mi de la cuenta. Por mis fallos, mis errores, que no cesan.
Porque serás juzgada mientras vivas, cuando mueras, cuando te debatas entre lo uno y lo otro, cuando ames, cuando odies, cuando sientas u olvides por un rato cómo hacerlo.
Que es de débiles ser derrotista, que les repugna cualquier atisbo de optimismo, que no me importa lo que piensen de mi y, sin embargo, será por algo si a menudo no tengo una pizca de autoestima.
Porque me suenan ridículos mis artificios lingüísticos cuando saco mi vena romántica, porque si me expreso de un modo simple me siento mediocre. Sé que parezco estúpida cuando hablo demasiado y que resulto odiosa si me callo.
Dime cómo apartar el humo, que estoy cansada de atravesarlo para no encontrar más que abismos al otro lado.
Dime como confiar, no cómo aparentarlo.
Enseñadme a sentir menos, y a exteriorizarlo más, que tengo déficit de sinceridad conmigo misma.