Otoño me abraza, me asfixia, me arranca la piel a mordiscos. Y, tratando de huir, hallo las cadenas que me atan a su ser. Apresada en esta sala con mil demonios que torturan mi cuerpo, me consumo, dejaré como alimento para las gaviotas mi corazón putrefacto, herido por mil alambres de espinas, por palabras engañosas y promesas encarecidas. Me debatiré inutilmente entre mis fantasmas hasta que cobren vida. Y la vida se torne muerte. Y la muerte escoja el momento oportuno para brindarnos su presencia.
lunes, 30 de noviembre de 2015
lunes, 2 de noviembre de 2015
La desidia de las noches frías en las que me falta tu alcohol y me sobran las ganas, la acción, la pasión para esconderme entre unas sábanas. No es mi misión, si no cuestión de adicción y el regusto salado de algunas lágrimas. En calma busco tu mirada, tu caminar, te confundo y encuentro en alguna sonrisa extraña, desconocida, y vuelvo a estar perdida como Wally, presa como Willy, en tu encanto, en tu recuerdo, en el amargo sabor de unas palabras que se consumieron, unas promesas que se esfumaron, este lamento in crescendo. Que sigo viva aunque me hayas matado, aunque no lo creas, aunque temas tomar conciencia de la pérdida, del fracaso, de los duros golpes de la realidad, que te escupe en la cara sin piedad, sin antifaz. Y hoy voy a contar hasta diez, dejando a tu libre elección cómo aprovechar estos instantes, si con un beso, una disculpa, un nuevo intento o el proyecto de otro largo silencio.
viernes, 30 de octubre de 2015
Demencia.
La demencia de tu mirada clavada en nuestras manos entrelazadas, de tus dedos recorriendo mi piel, de mi miocardio latiendo desbocado, de los márgenes, los puntos y las comas en mis cartas de amor.
Voy a brindar por tu ausencia aunque la lamente más que cualquiera de mis errores, de mi pérdida de valores.
Voy mentir y a decir que hicimos bien en separar nuestros corazones, en buscar nuevas aficciones, nuevas acepciones, nuevas adicciones.
Voy a soñarte esta noche de luna llena, aunque, últimamente, tan solo me inspiras pena. Pero, al fin y al cabo, me inspiras, así que mereces la pena.
Voy a engañar al pasado y martirizar al presente. A recorrer a nado, de lado a lado, las lagunas de tu mente.
Que ya es hora de vencer la derrota, de jugar a olvidarte, de aprender de nuevo a conocerte.
Que ya es hora de viajar a Marte, de emprender el camino hacia la libertad, la justicia, el arte.
Que ya es hora de hacerte entender que la solución no es obligarte a odiarte.
Summertime.
Noche. Una cálida noche de invierno. La luna se recorta contra el cielo ennegrecido y emana la misma esperanzadora luz que tu mirada.
Es tarde, pero eso no te importa.
La calle en ruinas se halla completamente vacía, pero eso no te importa.
La lista de reproducción ha tocado su fin, pero eso no te importa.
No te importa cuando ella aparece, caminando a su manera, medio tambaleándose, con las rodillas arañadas y un cartón de vino bajo el brazo.
No te importa cuando ella te sonríe como si nada sucediese, aunque eres totalmente consciente de que no es más que una de sus múltiples máscaras.
Y, ¿sabes? A ella tampoco le importa.
Por eso se sienta junto a ti y alza la empañada mirada hacia las estrellas. Por eso ríe aunque el tejado esté a punto de derrumbarse sobre vuestras cabezas. Por eso no teme en asentir, con tristeza, cuando le preguntas "¿otra vez?".
No le importa porque estás ahí, y eres tú quien ha logrado parar el ruido del mundo en mil ocasiones, quien la rescata constantemente de entre los escombros, escombros que la gente trata de reunir una y otra vez solo para derribar de nuevo.
De modo que, si te quedas, esperará toda la noche... O hasta que su corazón explote, para que ambos encontréis vuestro lugar.
- Puedes huir conmigo siempre que quieras. -Susurra, y una nube oculta brevemente la luna, solo para que ésta vuelva a emerger, brillando con más fuerza que nunca.
jueves, 29 de octubre de 2015
Pensamientos entre alcohol.
Tu recuerdo se derrite como hielos en mi cachi. Y no quiero caer en la desidia de calmar con calimocho la sed de victoria, tras la dura derrota que supuso perderte. Mi memoria me traiciona con escenas de besos, de discusiones, de amor, de pasión, de sueños, caricias y algún que otro olor. Y qué más da. Ya no te amo, lo prometo, pero me acuerdo de tu mirada aniñada cada vez que me corro. Y me desintegro sobre el asfalto de esta ciudad tan gris, sobre la fría barra de mi bar favorito, sobre la montaña de libros que no es sino mi medicina, aunque, a quién pretendo engañar, aún no me he logrado curar.
miércoles, 28 de octubre de 2015
Autodestrucción 2.
Quiero luchar por la igualdad y la justicia por encima de todo. Entre tus brazos o de espaldas a ti. Pero no me daré por vencida en ningún momento.
Voy a escribirte los más románticos versos. Para que me recuerdes y llores en tus noches frías. Acompañado o solitario. Pero nunca del todo completo, si no es conmigo.
Voy a escribirte para que no me olvides, aunque jamás me permita a mi misma volver a tu encuentro.
Voy a beber, y a destrozarme por dentro. Porque encuentro cierto placer en mi martirio, porque me siento más viva cuando aumenta el dolor. Por decisión propia, pues tengo bien claras mis ideas.
Voy a soñar, a ilusionarme, a convencerme de que existe un futuro mejor y de que llegará. Y voy a esperarlo con los brazos abiertos. Y los pies firmes. En tierra.
Aunque mi alma se resquebraje poco a poco por dentro.
lunes, 26 de octubre de 2015
Autodestrucción.
Y qué le hago si tan solo me apetece leer, beber, dejarme caer en alguna cama donde encuentre unos brazos entre los cuales acurrucarme. Aprender de la vida, sin estudiar académicamente todos sus procesos. Pues no somos máquinas, si no seres con emociones, sueños y corazón.
Qué le hago si necesito unos labios y múltiples caricias más que cualquier tipo de éxito profesional. Si he cambiado de filosofía. Si no quiero otra cosa que no sea escuchar música, reír, bailar, llorar, vomitar. Abrázame ahora, que voy a estallar.
Oh, no puedo ser perfecta, papá.
Tengo cicatrices, sangre, dolor y demasiadas experiencias desagradables. Me faltan fuerzas, ilusión, motivación, metas que tienten de verdad. Por reales. Estoy tan agotada de este maldito mundo artificial.
Pásame la copa, que voy a destrozarme.